EmocionesEjemplo
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Estableciendo un hábito
En días pasados, este devocional nos ha enseñado una nueva manera de gestionar emociones, sean cuales fueran. Hoy avanzaremos a convertir esa gestión de emociones en hábitos para vivir en la libertad a la que Dios nos ha llamado, no siendo esclavos de nuestras propias pasiones y deseos.
Lo que empiezas a hacer de manera frecuente se establecerá como un hábito. Joyce Meyer menciona en su libro “Cómo formar buenos hábitos y romper malos hábitos” lo siguiente:
"Los hábitos son cosas que aprendemos a hacer mediante la repetición y que finalmente hacemos ya sea inconscientemente o con muy poco esfuerzo. Primero formamos hábitos y después ellos nos forman a nosotros. Somos lo que hacemos repetidamente. No se engañe al pensar que usted sencillamente no puede evitar lo que hace, porque lo cierto es que puede hacer o no hacer cualquier cosa si realmente lo quiere."
Siguiendo esta idea, lograremos formar un muy buen hábito si seguimos esta secuencia: primero somos intencionales en responsabilizarnos de nuestras emociones, luego vamos delante de la presencia de Dios a presentar nuestra alma y le hablamos de nuestras emociones; entonces entregamos al Señor el control de ellas y finalmente las expresamos adecuadamente a nuestro prójimo.
Si repetimos esto una y otra vez, estaremos estableciendo un hábito nuevo en la manera de administrar nuestras emociones. Estaremos sometiéndonos al Espíritu. En suma, ya no seguiremos los deseos de nuestra carne y de nuestra antigua naturaleza en esta área.
Hoy puedes decidir seguir manejando tus emociones a tu manera, como aprendiste a hacerlo de tu entorno, o reaprender a gestionarlas como Dios nos ha enseñado en este devocional y hacer de este nuevo aprendizaje un hábito.
Te invito a orar conmigo:
Padre amado, te agradezco por amarme, porque te interesan mis emociones, porque las entiendes y me haces responsable de ellas. Ayúdame a sentir esa libertad de buscarte y abrir mi alma delante de ti, hablándote de lo que siento y entregándote el control de todo. Ayúdame a recordar que es a tus pies donde debo llevar mis emociones y dame la gracia que necesito para manifestarlas correctamente con quienes me rodean. Dame la voluntad para hacer de este aprendizaje un hábito en mi vida. Ayúdame a someterme a tu Espíritu y dejarme guiar por Él. Amén.
Acerca de este Plan
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Alegría. Tristeza. Ira. Compasión. Dios nos ha dado a cada uno de nosotros la capacidad de sentir profundamente. Y cuando podamos procesar mejor nuestras poderosas emociones, podremos comenzar a comprender cómo Él las usará para bien.
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Nos gustaría agradecer a Jazôn por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: http://www.jazon.info/