Orando como JesúsMuestra

No nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno
Ya sea que hayas escuchado la misión de nuestro enemigo espiritual una o innumerables veces, permite que esta realidad presente se asimile: Él solo viene a robar, matar y destruir (ver Juan 10:10).
Un maestro del disfraz, el diablo apunta a nuestras debilidades individuales y colectivas. Pero podemos detectar sus planes en los temores y la ansiedad que experimentamos, las dudas que nos rondan, y las palabras feas y odiosas que decimos o escuchamos. Nos atrae con una multitud de distracciones para alejarnos de lo mejor de Dios. Está involucrado en cada relación que fracasa y trabaja para atacar nuestra salud y bienestar—física, mental, emocional y espiritualmente.
Es dolorosamente evidente que el diablo está detrás de la mayoría de las divisiones, incluso dentro del cuerpo de Cristo. No es de extrañar que Jesús nos diga en el Padre nuestro que oremos por ser librados del maligno.
Recuerda, ser tentado no es pecado. Sabemos que Jesús experimentó tentación durante su tiempo en el desierto después de su bautismo. Sin embargo, aunque su carne estaba débil y hambrienta, Jesús se apoyó en la fortaleza de su Padre y se mantuvo firme contra las tentaciones que el enemigo puso ante Él. Combatió con el arma de la verdad, que es la Palabra de Dios, viva, poderosa y que penetra el alma.
Podemos luchar contra la tentación de varias maneras: renovando nuestra mente mediante el estudio, la meditación, viviendo conforme a la Palabra de Dios, teniendo un compañero de responsabilidad y manteniéndonos lejos de las cosas y situaciones que nos hacen caer.
En última instancia, la protección contra nuestra carne pecaminosa y los planes del enemigo es tan simple como pedir ayuda a Dios en oración. Después de todo, la Escritura declara: “Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia” (Salmo 46:1 NVI).
Pausa y reflexiona
¿Hay algún área de tu vida en la que necesitas abordar una tentación recurrente? Pide al Espíritu Santo que guíe tus pasos lejos de la tentación y solicita su protección contra todos los ataques del maligno.
Oración
Poderoso Padre, despiértame, a mí y a todos mis hermanos y hermanas en Cristo a vivir constantemente en total dependencia de ti. Perdóname cuando priorizo satisfacer mi carne en vez de buscarte a ti y tus caminos. Aviva en mí el deseo de aferrarme a ti y a tus promesas. Te alabo por tu poder que actúa en y a través de mis debilidades. ¡Cristo en mí es más que suficiente! Revélame todo lo que me hace tropezar, para poder apartarme de ello y buscarte en plenitud. Tú eres mi ayuda y la fortaleza de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Acerca de este Plan

¿Estás listo para profundizar en tu vida de oración, pero no estás seguro cómo comenzar? Demos una mirada de cerca a las instrucciones que Jesús nos da sobre cómo orar en Mateo 6. En este Plan Bíblico de 7 días de la pastora Amy Groeschel, aprende cómo orar como Jesús oró.
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