1
Eclesiastés 2:26
Palabla de Dios para ti
Porque al hombre que le agrada, Él le da sabiduría, conocimiento y gozo. Pero al pecador le impone la tarea de recoger y amontonar para darlo al que agrada a ʼELOHIM. Esto también es vanidad y correr tras el viento.
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2
Eclesiastés 2:24-25
No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y que su alma vea lo bueno de su trabajo. También vi que esto proviene de la mano de ʼELOHIM. Porque, ¿quién come y se regocija sin Él?
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3
Eclesiastés 2:11
Consideré yo luego todas las obras que hicieron mis manos, Y el duro trabajo con el cual las hice. ¡Y ciertamente todo era vanidad Y correr tras el viento! No había algún provecho bajo el sol.
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4
Eclesiastés 2:10
Nada de lo que mis ojos deseaban les negué, Ni privé mi corazón de algún placer. Pues mi corazón gozaba de toda mi labor, Y ésta fue mi parte de todo mi trabajo.
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5
Eclesiastés 2:13
Vi que la sabiduría aventaja a la necedad Como la luz a la oscuridad.
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6
Eclesiastés 2:14
Los ojos del sabio están en su cabeza, Pero el necio anda en la oscuridad. También entendí que una misma cosa acontece a ambos.
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7
Eclesiastés 2:21
¡Que un hombre que trabajó con sabiduría, conocimiento y destreza, y deje su legado a otro que no trabajó por ello! ¡Esto también es vanidad y grande mal!
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