Jueces 9:50-57
Jueces 9:50-57 Nueva Versión Internacional - Español (NVI)
Después Abimélec fue a Tebes, la sitió y la capturó. Dentro de la ciudad había una torre fuerte, a la cual huyeron todos sus habitantes, hombres y mujeres. Se encerraron en la torre y subieron al techo. Abimélec se dirigió a la torre y la atacó. Pero cuando se acercaba a la entrada para prenderle fuego, una mujer arrojó sobre la cabeza de él una piedra de moler y le partió el cráneo. De inmediato llamó Abimélec a su escudero y ordenó: «Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: “¡Lo mató una mujer!”». Entonces su escudero clavó la espada y así murió. Cuando los israelitas vieron que Abimélec estaba muerto, regresaron a sus casas. Fue así como Dios castigó a Abimélec por el crimen que había cometido contra su padre al matar a sus setenta hermanos. Además, Dios hizo que los hombres de Siquén pagaran por toda su maldad. Así cayó sobre ellos la maldición de Jotán, hijo de Yerubaal.
Jueces 9:50-57 Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
Después Abimélec se fue a Tebés, la rodeó y la capturó. Dentro de la ciudad había una torre muy bien protegida. Todos los hombres y las mujeres de la ciudad se refugiaron allí. Cerraron bien las puertas y se fueron al techo. Abimélec se acercó a la puerta de la torre para atacarla, pero cuando se preparaba para incendiarla una mujer le arrojó una piedra de molino. La piedra le cayó en la cabeza y le rompió el cráneo. Rápidamente llamó Abimélec a su ayudante de armas, y le dijo: «Saca tu espada y mátame. No quiero que se diga que una mujer me mató». Entonces su ayudante le clavó la espada, y Abimélec murió. Cuando los israelitas se enteraron de que había muerto, regresaron a sus casas. De esta manera Dios castigó a Abimélec por el crimen que había cometido contra su padre, al matar a sus hermanos. También Dios hizo que los de Siquem pagaran por todos sus crímenes, tal como lo había dicho Jotam cuando los maldijo.
Jueces 9:50-57 Reina Valera Contemporánea (RVC)
Después de eso, Abimelec se fue a la ciudad de Tebés, y la sitió y la tomó. En el centro de la ciudad había una torre fortificada, en la que se escondieron los hombres, las mujeres y todos los jefes de la ciudad. Se subieron al techo de la torre, y cerraron las puertas. Abimelec fue y atacó la torre, y al llegar a la puerta quiso prenderle fuego, pero una mujer dejó caer sobre la cabeza de Abimelec parte de una rueda de molino, y lo descalabró. Cuando Abimelec se sintió perdido, llamó a su escudero y le dijo: «¡Mátame con tu espada! ¡Que no se diga que una mujer me mató!» Y su escudero le clavó la espada, y murió. Cuando los israelitas vieron que Abimelec estaba muerto, cada uno regresó a su casa. Así castigó Dios a Abimelec por el mal que le hizo a la casa de su padre, al matar a sus setenta hermanos. Y Dios castigó también a los habitantes de Siquén por la maldad que cometieron. Así se cumplió la maldición que les lanzó Yotán hijo de Yerubaal.
Jueces 9:50-57 Biblia Dios Habla Hoy (DHH94I)
Después Abimélec marchó sobre Tebés, se preparó para atacarla y la tomó. En el centro de aquella ciudad había una torre, y en ella se escondieron todos los habitantes de la ciudad, hombres y mujeres. Cerraron bien las puertas y subieron al techo; pero Abimélec llegó hasta la puerta de la torre y la atacó. Ya se disponía a prenderle fuego, cuando una mujer arrojó una piedra de molino, la cual le cayó en la cabeza y le rompió el cráneo. Abimélec llamó rápidamente a su ayudante de armas y le dijo: «Saca tu espada y mátame, porque no quiero que se diga que una mujer me mató.» Entonces su ayudante lo atravesó con la espada, y así murió. Cuando los israelitas vieron que Abimélec había muerto, regresaron a sus casas. De esta manera Dios hizo pagar a Abimélec el crimen que había cometido contra su padre al matar a sus setenta hermanos. Y Dios hizo también que los de Siquem pagaran por todos sus crímenes. Así se cumplió en ellos la maldición de Jotam, el hijo de Jerubaal.
Jueces 9:50-57 Biblia Reina Valera 1960 (RVR1960)
Después Abimelec se fue a Tebes, y puso sitio a Tebes, y la tomó. En medio de aquella ciudad había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres y las mujeres, y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras sí las puertas, se subieron al techo de la torre. Y vino Abimelec a la torre, y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego. Mas una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo. Entonces llamó apresuradamente a su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: Una mujer lo mató. Y su escudero le atravesó, y murió. Y cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos. Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.
Jueces 9:50-57 La Biblia de las Américas (LBLA)
Después Abimelec fue a Tebes, la sitió y la tomó. Pero había una torre fortificada en el centro de la ciudad, y todos los hombres y mujeres, todos los habitantes de la ciudad, huyeron allí, se encerraron y subieron al techo de la torre. Y Abimelec vino a la torre, la atacó y se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego. Pero una mujer arrojó una muela de molino sobre la cabeza de Abimelec rompiéndole el cráneo. Entonces él llamó apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mátame, no sea que se diga de mí: «Una mujer lo mató». Y el muchacho lo traspasó, y murió. Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec había muerto, cada cual partió para su casa. Así pagó Dios a Abimelec por la maldad que había hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos. Dios también hizo volver sobre sus cabezas toda la maldad de los hombres de Siquem, y vino sobre ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.
Jueces 9:50-57 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Luego Abimelec atacó la ciudad de Tebes y la tomó. Pero había una torre fuerte dentro de la ciudad, y todos los habitantes, hombres y mujeres, corrieron a refugiarse allí. Se atrincheraron en su interior y subieron al techo de la torre. Entonces Abimelec los siguió para atacar la torre; pero cuando se preparaba para prenderle fuego a la entrada, desde el techo, una mujer tiró una piedra de molino, que cayó sobre la cabeza de Abimelec, y le partió el cráneo. Enseguida él le dijo a su joven escudero: «¡Saca tu espada y mátame! ¡Que no se diga que una mujer mató a Abimelec!». Así que el joven lo atravesó con su espada, y él murió. Cuando los hombres de Abimelec lo vieron muerto, se desbandaron y regresaron a sus casas. De esa forma, Dios castigó a Abimelec por el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. Dios también castigó a los hombres de Siquem por toda su maldad. Así se cumplió la maldición de Jotam, hijo de Gedeón.