Guarda mi alma, pues soy piadoso; tú eres mi Dios; salva a tu siervo que en ti confía. Ten piedad de mí, oh Señor, porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, elevo mi alma. Pues tú, Señor, eres bueno y perdonador, abundante en misericordia para con todos los que te invocan. Escucha, oh SEÑOR, mi oración, y atiende a la voz de mis súplicas. En el día de la angustia te invocaré, porque tú me responderás.
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