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GÉNESIS 38:6-19

GÉNESIS 38:6-19 RV2020

Después Judá tomó para su primogénito Er a una mujer llamada Tamar. Pero Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos del Señor, y el Señor le quitó la vida. Entonces Judá dijo a Onán: —Únete a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber de cuñado dando descendencia a tu hermano. Como Onán sabía que la descendencia no sería considerada suya, para no darle descendencia a su hermano, cada vez que se acostaba con la mujer de su hermano derramaba el semen en el suelo. Como desagradó al Señor lo que hacía, a él también le quitó la vida. Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: —Permanece viuda en casa de tu padre, hasta que crezca mi hijo Sela. (Esto dijo, pues pensaba: «No sea que muera él también, como sus hermanos»). Tamar se fue y se quedó en casa de su padre. Pasaron muchos días y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se consoló, subió a Timnat (donde estaban los trasquiladores de sus ovejas) junto a su amigo Hira, el adulamita. Y avisaron a Tamar, y le dijeron: «Tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas». Entonces se quitó ella los vestidos de viuda, se cubrió con un velo para no ser reconocida y se puso a la entrada de Enaim, junto al camino de Timnat, pues veía que Sela había crecido y sin embargo no se lo entregaban como esposo. Cuando Judá la vio, la creyó una prostituta, pues tenía cubierto el rostro. Entonces se apartó del camino para acercarse a ella y, sin saber que era su nuera, le dijo: —Deja que me acueste contigo. —¿Qué me darás por acostarme contigo? —preguntó ella. —Te enviaré un cabrito de mi rebaño —respondió él. —Dame algo en prenda, hasta que lo envíes —dijo ella. —¿Y qué prenda quieres que te dé? —preguntó Judá. Ella respondió: —Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en tu mano. Judá se los dio, se acostó con ella y la dejó embarazada. Luego se levantó y se fue; se quitó el velo que la cubría y se vistió la ropa de viuda.