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Malaquías 3

3
1El Señor todopoderoso dice: «Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino.#3.1 Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino: este mensajero que prepara el camino del Señor (Is 40.3) será identificado con Elías (véase 3.23 n.) y con Juan el Bautista (Mt 11.3-14; Mc 1.2; Lc 1.76; 7.27). El Señor, a quien ustedes están buscando, va a entrar de pronto en su templo. ¡Ya llega el mensajero de la alianza#3.1 El mensajero de la alianza: otra posible traducción: el ángel de la alianza. Quizá es una referencia indirecta al Señor (Gn 16.7-16; 18.1-2,17,22). que ustedes desean!»
2Pero ¿quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién podrá entonces permanecer en pie?#3.2 ¿Quién podrá resistir… permanecer en pie?: Cf. Is 13.6; Ez 30.2-3; Jl 1.15; 2.11; Am 5.18-20; 8.9-14; Sof 1.14-18; Ap 6.17. Pues llegará como un fuego, para purificarnos;#3.2 Como un fuego, para purificarnos: Cf. Mt 3.10-12; 1 Co 3.13. será como un jabón que quitará nuestras manchas. 3El Señor se sentará a purificar a los sacerdotes, los descendientes de Leví, como quien purifica la plata y el oro#3.3 Como quien purifica… el oro: Cf. 1 P 1.7. en el fuego. Después ellos podrán presentar su ofrenda al Señor, tal como deben hacerlo. 4El Señor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos.#3.4 Cf. 1.10-14.
5El Señor todopoderoso dice: «Yo vendré a juzgarlos a ustedes. Y al mismo tiempo seré testigo contra los que practican la magia, los que cometen adulterio, los que juran en falso, los que oprimen a los trabajadores, a las viudas y a los huérfanos, los que tratan mal a los extranjeros y los que me faltan al respeto.
VI. EL PAGO DE LOS DIEZMOS
(3.6-12)
6»Yo soy el Señor. No he cambiado.#3.6 Yo soy el Señor. No he cambiado: Cf. Nm 23.19; Heb 13.8; Stg 1.17. Y por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido aniquilados. 7Ustedes se han apartado de mis preceptos, como se apartaron sus antepasados, y no han querido obedecerlos. Yo, el Señor todopoderoso, les digo: ¡Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes!#3.7 ¡Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes!: cf. Is 55.7; Zac 1.3; Stg 4.8. Véase también Jer 3.1 n. Pero ustedes dicen: “¿Por qué hemos de volvernos a ti?” 8Y yo pregunto: ¿Acaso un hombre puede defraudar a Dios? ¡Pues ustedes me han defraudado! Y todavía preguntan: “¿En qué te hemos defraudado?” ¡En los diezmos y en las ofrendas me han defraudado! 9Sí, toda la nación, todos ustedes, me están defraudando, y por eso voy a maldecirlos. Yo, el Señor todopoderoso, les digo: 10Traigan su diezmo al tesoro del templo, y así habrá alimentos en mi casa. Pónganme a prueba en eso, a ver si no les abro las ventanas del cielo para vaciar sobre ustedes la más rica bendición.#3.8-10 Acerca de los diezmos y las ofrendas, cf. Lv 27.30; Nm 18.21-24; Dt 12.6; 14.22-29; Neh 13.12. Cf. también Sal 50.7-15; Is 43.23. 11No dejaré que las plagas destruyan sus cosechas y sus viñedos. 12Todas las naciones les llamarán dichosos, porque ustedes tendrán un país encantador. Yo, el Señor todopoderoso, lo he dicho.»
VII. PROMESAS RELATIVAS AL FUTURO YANUNCIO DEL RETORNO DE ELÍAS
(3.13—3.21)
13El Señor dice: «Ustedes han dicho cosas muy duras contra mí. Y todavía preguntan: “¿Qué es lo que hemos dicho en contra tuya?” 14Esto es lo que han dicho: “Servir a Dios es cosa inútil. ¿Qué provecho sacaremos de hacer lo que él manda, de andar vestidos de luto delante del Señor todopoderoso? 15Nosotros hemos visto que los orgullosos son felices, que a los malvados les salen las cosas bien, que ponen a prueba a Dios y no reciben ningún castigo.”»#3.14-15 Cf. Mal 2.17.
16(Los que honran a Dios hablaron entonces entre sí, y el Señor escuchó con atención lo que decían. Y en presencia del Señor se escribió un libro, en el cual se recordaba a los que honran al Señor y lo toman en cuenta.)#3.16 En torno al problema del sufrimiento del justo y la prosperidad del injusto, la respuesta es que Dios tiene un libro donde están inscritos los que le honran; cf. Ex 32.32; Sal 69.28; Is 43.3; Dn 12.1; Ap 3.5; 13.8; 17.8. Véase Introducción a Job.
17El Señor todopoderoso dice: «Estoy preparando un día en el que ellos volverán a ser mi pueblo. Como un padre se compadece del hijo que le sirve, así tendré yo compasión de ellos.#3.17 Cf. Sal 103.13. 18Entonces ustedes se darán cuenta otra vez de la diferencia que hay entre el bueno y el malo, entre el que adora a Dios y el que no lo adora.»
La venida del día del Señor
19El Señor todopoderoso dice: «Se acerca el día, ardiente como un horno, en que todos los orgullosos y malvados arderán como paja en una hoguera. Ese día que ha de venir los quemará, y nada quedará de ellos.#3.19 Cf. 3.2; cf. también Jl 2.11; Am 5.18; Sof 1.14-18. 20Pero para ustedes que me honran, mi justicia brillará como la luz del sol, que en sus rayos trae salud.#3.20 Mi justicia brillará como la luz del sol, que en sus rayos trae salud: lit. brillará el sol de justicia que trae en sus rayos la salud: Esta expresión es una referencia a la victoria, la salvación y la instauración de la justicia de Dios, que asegura el triunfo del bien y salvaguarda el derecho de sus fieles (cf. Sal 22.31-32; 40.11; Is 45.8; 46.13; 51.7-8). El título Sol de Justicia se ha aplicado a Cristo desde muy temprano en la vida de la iglesia cristiana (cf. Lc 1.78; 2.32). Y ustedes saltarán de alegría como becerros que salen del establo. 21En ese día que estoy preparando, ustedes pisotearán a los malvados como si fueran polvo.
VIII. CONCLUSIÓN#3.22-24 Estos vv. sirven de conclusión al mensaje de Malaquías y al libro de los profetas menores. En ellos se afirma la importancia de la ley de Moisés (v. 22) y se identifica al mensajero precursor del día del Señor (v. 23).
(3.22-24)
22»Acuérdense de la ley que le di a mi siervo Moisés en el monte Horeb.#3.22 Acuérdense de la ley… en el monte Horeb: Cf. Ex 19.16—20.20; 24.1-17; Dt 5.1-3. ¡Eran preceptos y mandatos que todo Israel debía obedecer!
23»Miren ustedes: Voy a enviarles al profeta Elías,#3.23 La desaparición repentina del profeta Elías dio origen a distintas creencias en torno a su reaparición en la tierra (cf. Eclo 48.10-12). El pueblo judío esperaba la llegada de Elías antes del día del Señor, como precursor del Mesías (Mt 17.10-11). Jesús identifica a Elías con Juan el Bautista (Mt 11.14; 17.10-13). antes que llegue el día del Señor, que será un día grande y terrible. 24Y él hará que padres e hijos se reconcilien.#3.24 Y él hará que los padres e hijos se reconcilien: Lc 1.17. De lo contrario vendré y castigaré su país, destruyéndolo por completo.»

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