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Vida Abundante Coronado

Recalculando la ruta de la justicia / David Jackson

Recalculando la ruta de la justicia / David Jackson

Serie: Eclesiastés | Recalculando la ruta

Locations & Times

Vida Abundante Coronado

XXFF+73W, San José, Vázquez de Coronado, Costa Rica

Saturday 5:00 PM

Sunday 8:00 AM

Sunday 10:30 AM

Introducción
Eclesiastés no es un libro fácil: incomoda, confronta, y presenta afirmaciones que parecen contradictorias. Pero no fue escrito para mentes pasivas. Es un llamado a pensar la fe, a analizar premisas y conclusiones. Eclesiastés no receta soluciones: diagnostica nuestra visión limitada.

La Biblia muestra cómo deberían ser las cosas, pero no oculta cómo realmente son. Eclesiastés lo hace desde la perspectiva humana, limitada y sin visión de eternidad. Por eso el autor declara:
“Hay justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos.” (Eclesiastés 8:14)

Ese no es un ataque a Dios, sino la confesión sincera de un creyente con dudas. La Biblia nos permite leer lo que a veces solo nos atrevemos a pensar. Y todos hemos visto esto:
- Malvados que prosperan.
- Justos que sufren.
- Injusticias que parecen nunca resolverse.

Ante esa realidad, surge la pregunta: ¿cómo puede sobrevivir mi fe en un mundo donde la injusticia domina?
Expectativas adecuadas

¿Qué espero de este mundo?
Uno de los primeros errores del creyente es esperar de este mundo lo que solo Dios puede dar. Vivimos después de Génesis 3: el pecado ha distorsionado la creación. Este mundo:
- No recompensa a los honestos.
- Aplaude al que burla a Dios.
- Lastima al prójimo sin remordimiento.
- Es hostil hacia la justicia.

Por eso Jesús oró: “No los saques del mundo, pero cuídalos”.
Y por eso Pablo confesó: “Yo quiero estar con Cristo…” No por escapismo, sino porque comprendió dónde está la verdadera justicia.

No puedo exigir a esta vida—bajo el sol—lo que solo se encuentra sobre el sol. Eclesiastés no me aleja de Dios: me hace anhelar la vida venidera, la consumación del Reino, y el regreso de Cristo.

Porque la impunidad no existe. Lo dice Hebreos 9:27:
“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.”

Toda injusticia será pagada: en la cruz o en la eternidad. Ahí se decide si algo “no tiene sentido” aquí… o si lo tiene completamente allá.

¿Qué espero de Dios?
Muchos creyentes, engañados por expectativas equivocadas, se acercan a Dios esperando cosas que Él nunca prometió:
- Cancelar deudas
- Restaurar relaciones
- Sanar enfermedades
- Evitar sufrimiento

¿Puede hacerlo? Sí. ¿Lo prometió siempre? No.

Cuando espero lo que Dios no ofreció, termino decepcionado. Justicia, bíblicamente, significa: Dios dando lo que prometió, no lo que imaginé.

Y lo que Él prometió es infinitamente mayor que resolver mis problemas temporales: formar en mí el carácter de Cristo (Romanos 8:29).

Esa transformación produce paz, dirección y propósito. No es magia. Es la consecuencia de ver la vida con ojos nuevos.
Interpretaciones adecuadas

Amar a Dios incluye amarlo con la mente. Eso implica pensar, analizar argumentos y evaluar premisas. La fe sin pensamiento se convierte en superstición. Eclesiastés interpreta la realidad desde el lente humano y concluye: “esto no tiene sentido”. Pero el cristiano debe ir más allá.

¿Qué es algo bueno según la Biblia?
No es lo que me gusta. No es lo que no duele. Es:
- Lo que me acerca a Dios (2 Cor 7:10)
- Lo que forma mi carácter (Santiago 1:2–3)
- Lo que me permite conocer más a Dios (Sal 119:71)

¿Qué es algo malo según la Biblia?
- Lo que atenta contra mi relación con Dios
- Lo que aleja mi corazón del carácter de Cristo.

Por eso:
- No todo lo que duele es malo.
- No todo lo que disfruto es bueno.

Sin la injusticia no tendríamos a José en Egipto, a Daniel en Babilonia, a Job viendo a Dios, a Esteban viendo a Cristo, ni a Jesús venciendo a la muerte. La injusticia ha sido el escenario donde Dios revela su gloria.
Respuestas adecuadas

El llamado no es huir del mundo injusto, sino reflejar la justicia de Dios dentro de él.

Cristo redefine justicia:
“Si alguien te obliga a llevar la carga un kilómetro, llévasela dos” (Mt 5:41)

Eso no es resignación: es victoria espiritual. Es responder a la injusticia con una justicia que desarma al opresor. Pablo añade:
“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer.” (Romanos 12)

Eso es lo que significa brillar como luminares (Fil 2:14–15). Nuestro papel no es arreglar el mundo, sino mostrar cómo vive alguien transformado por Dios.
Conclusión

“Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.” (1 Pedro 3:18)

El cristianismo no evita la injusticia: nace de la mayor injusticia de la historia: la cruz. Lo que no tiene sentido bajo el sol… lo tiene contemplando la cruz.

Ahí nace la adoración. Ahí termina la acusación. Ahí se recalcula la ruta de la justicia.