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FAMILIA VCP

Celebremos la Reforma | Reformándonos día a día

Reunión general de la Iglesia Vení tal y como sos

Locations & Times

SEMINARIO ESEPA

San Gerardo, San José, San Sebastian, Costa Rica

Saturday 5:30 PM

¿Por qué hubo una reforma?
La Biblia es nuestra norma de fe y conducta. O sea, que nuestra vida está o debe estar basada en lo que la Biblia enseña.

Sal.119.105: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” nos muestran la verdad de que la Biblia es la que indica por dónde debemos “caminar” nuestra vida.

Sin embargo, tenemos una tendencia a hacer las cosas como a nosotros nos parece bien y entonces a veces empezamos a separarnos de la verdad bíblica muy poquito a poco, y eso con el tiempo puede terminar mal.
Líneas paralelas y una pequeña desviación.
Si alineamos nuestra vida paralelamente a la Biblia estamos muy bien. Pero si permitimos una pequeña desviación, con el tiempo terminamos con prácticas muy lejanas de la Palabra. Vamos a ilustrar esto con un ejemplo en la historia de la iglesia: las indulgencias.
El inicio, la base bíblica
Pasajes como 1 Jn.1.9 nos dice que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”; o Stg.5.16 que dice “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”; nos muestran que la confesión es una práctica bíblica.
Confesión pública y penitencia
En los primeros siglos se hizo común la práctica de la confesión pública de los pecados delante de la comunidad de hermanos, pero luego a los que confesaban faltas graves, se les pedía una penitencia.

Los méritos de otros me sirven a mí
Para reducir el rigor de esas penas por el pecado, se permitió que los que buscaban perdón fueran donde una persona condenada a morir como mártir para que le entregara una carta donde, por los méritos del sacrificio del que iba a morir, la pena del pecador se redujera.

La confesión a los sacerdotes
Usando Jn.20.22-23, la confesión finalmente dejó de ser pública y fue asumida por los sacerdotes.

Penitencias según el pecado
Principalmente en Irlanda surgieron los “manuales penitenciales”, que establecían la penitencia basada en la gravedad del pecado cometido.

Cambio de orden
Hasta el siglo IX, la idea era que usted confesaba los pecados, hacía la penitencia y entonces recibía el perdón, la absolución. Ahora, basados en que la gracia de Dios precede al arrepentimiento, permitieron que se pudiera dar la absolución de los pecados por parte del sacerdote antes de la penitencia.

La comunión de los santos y el “tesoro de la iglesia”
Se desarrolló la doctrina de que los miembros de la iglesia están ligados sobrenaturalmente y que lo bueno y malo que haga cada uno afecta a los otros. Además, las cosas buenas que hagan los miembros se acumulan en un tesoro de méritos que los líderes de la iglesia pueden administrar.

El purgatorio
La idea es que hay un “fuego purificador” por el que es necesario pasar para pagar la “pena temporal” que aún deba de los pecados perdonados y pagar por posibles pecados veniales no perdonados, para así poder entrar al cielo.

Las indulgencias
El asunto aquí es que las almas están en el purgatorio sufriendo para pagar sus penas y ocupan ayuda para salir lo más rápido posible. Esta ayuda viene de los méritos de lo que todos hacemos, el tesoro de la iglesia, y el papa los pone a disposición de la gente por medio de las indulgencias, que en tiempos de la reforma, eran vendidas por la iglesia.
Esto entonces se convirtió en un horrible abuso, del que Lutero trató de hablar. ¡Hasta donde llegó algo que empezó a separarse de la Biblia muy poquito a poco y que tardó muchísimos años en llegar a este punto! El Señor usó esto para que se iniciara la reforma protestante. Entre los frutos de la reforma estuvo revisar las doctrinas y las prácticas de los cristianos para tratar de que fueran bíblicas y volver a dejarlas paralelas a la enseñanza de la Palabra.

¿Por qué hubo una reforma?

Dos cosas: (1) la tendencia a alejarse un poquito de la Biblia, y (2) la ignorancia de las enseñanzas bíblicas que es el caldo de cultivo donde crecen esas barbaridades.

Los seres humanos no cambiamos. después de la reforma, el proceso de empezar a separarse de las bases bíblicas continuó. Esto nos lleva a una segunda pregunta: ¿Por qué debemos seguir reformándonos? De eso vamos a hablar en la próxima semana. Mientras tanto, oremos para que el Señor nos permita estar apegados a la verdad bíblica y que la Palabra sea de verdad “lámpara a nuestros pies” y “lumbrera a nuestro camino”.
La confesión a los sacerdotes
Usando Jn.20.22-23, la confesión finalmente dejó de ser pública y fue asumida por los sacerdotes.

Penitencias según el pecado
Principalmente en Irlanda surgieron los “manuales penitenciales”, que establecían la penitencia basada en la gravedad del pecado cometido.

Cambio de orden
Hasta el siglo IX, la idea era que usted confesaba los pecados, hacía la penitencia y entonces recibía el perdón, la absolución. Ahora, basados en que la gracia de Dios precede al arrepentimiento, permitieron que se pudiera dar la absolución de los pecados por parte del sacerdote antes de la penitencia.

La comunión de los santos y el “tesoro de la iglesia”
Se desarrolló la doctrina de que los miembros de la iglesia están ligados sobrenaturalmente y que lo bueno y malo que haga cada uno afecta a los otros. Además, las cosas buenas que hagan los miembros se acumulan en un tesoro de méritos que los líderes de la iglesia pueden administrar.

El purgatorio
La idea es que hay un “fuego purificador” por el que es necesario pasar para pagar la “pena temporal” que aún deba de los pecados perdonados y pagar por posibles pecados veniales no perdonados, para así poder entrar al cielo.

Las indulgencias
El asunto aquí es que las almas están en el purgatorio sufriendo para pagar sus penas y ocupan ayuda para salir lo más rápido posible. Esta ayuda viene de los méritos de lo que todos hacemos, el tesoro de la iglesia, y el papa los pone a disposición de la gente por medio de las indulgencias, que en tiempos de la reforma, eran vendidas por la iglesia.