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ZACARÍAS 8:1-23

ZACARÍAS 8:1-23 Reina Valera 2020 (RV2020)

Recibí del Señor de los ejércitos esta palabra: Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Celé a Sion con gran celo, y con gran ira la celé. Así dice el Señor: Yo he restaurado a Sion y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará ciudad de la Verdad, y el monte del Señor de los ejércitos, monte de Santidad. Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con un bastón en la mano por lo avanzado de su edad. Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas. Así dice el Señor de los ejércitos: Si esto parece imposible a los ojos del resto de este pueblo en aquellos días, ¿también será imposible para mí?, dice el Señor de los ejércitos. Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol; los traeré y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios en verdad y en justicia. Así ha dicho el Señor de los ejércitos: —Cobrad ánimo, vosotros que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento de la Casa del Señor de los ejércitos, para edificar el templo. Porque antes de estos días, ni personas ni animales percibían jornal; nadie podía moverse con seguridad, pues yo había enfrentado a unos contra otros. Mas ahora no haré con el resto de este pueblo como en aquellos pasados días, dice el Señor de los ejércitos. Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra, su producto, y los cielos, su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto. Y así como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. ¡No temáis! ¡Cobrad ánimo! Porque así ha dicho el Señor de los ejércitos: —Así como pensé castigaros cuando vuestros padres provocaron mi ira, dice el Señor de los ejércitos, y no me arrepentí, ahora, en cambio, he pensado tratar con bondad a Jerusalén y a la casa de Judá en estos días. No temáis. Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso, porque todas estas son cosas que aborrezco, dice el Señor. Recibí esta palabra del Señor de los ejércitos: —Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Los ayunos del cuarto, el quinto, el séptimo, y el décimo mes, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en fiestas solemnes. Amad, pues, la verdad y la paz. Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Aún vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. Vendrán los habitantes de una ciudad a otra y dirán: «¡Vamos a implorar el favor del Señor y a buscar al Señor de los ejércitos! ¡Yo también iré!». Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a implorar el favor del Señor. Así ha dicho el Señor de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, y le dirán: «Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros».

ZACARÍAS 8:1-23 La Palabra (versión española) (BLP)

El Señor del universo me dirigió esta palabra: Así dice el Señor del universo: estoy profundamente enamorado de Sion y siento por ella una ardiente pasión. Así dice el Señor: Volveré de nuevo a Sion y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén será llamada «ciudad fiel», y se llamará «monte santo» al monte del Señor del universo. Así dice el Señor del universo: Ancianos y ancianas se sentarán en las plazas de Jerusalén, cada uno con un bastón en la mano, debido a su avanzada edad. Muchachos y muchachas abarrotarán jugando las plazas de la ciudad. Así dice el Señor del universo: Aunque al resto del pueblo esto le parezca prodigioso en aquellos días, no será prodigioso para mí —oráculo del Señor del universo—. Pues así dice el Señor del universo: Voy a liberar a mi pueblo del país donde sale el sol y del país donde se pone: los traeré y habitarán Jerusalén; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, fiel y salvador. Así dice el Señor del universo: —Cobrad ánimo los que oís las palabras que los profetas pronuncian estos días en que se echan los cimientos del Templo del Señor del universo. Porque antes de estos días, ni personas ni animales percibían jornal; nadie podía moverse con seguridad, pues yo había enfrentado a unos contra otros. Pero ahora no me portaré como antes con el resto de este pueblo —oráculo del Señor del universo—. Ahora sembraré todo de paz: la vid dará su fruto, los cielos dejarán caer su rocío y la tierra producirá su cosecha; todo esto daré en posesión al resto de este pueblo. Y así como antes fuisteis objeto de maldición entre las naciones, pueblo de Judá y de Israel, así ahora os salvaré y os convertiré en bendición. ¡Cobrad, pues, ánimo y no temáis! Así dice el Señor del universo: —Lo mismo que castigué y no tuve compasión de vuestros antepasados cuando provocaron mi cólera —dice el Señor del universo—, así ahora, cambiando de parecer, he decidido favorecer a Jerusalén y a Judá. Así que no temáis. Basta con que hagáis lo siguiente: sed sinceros los unos con los otros, juzgad con equidad en vuestros tribunales y construid la paz; no maquinéis la maldad unos contra otros en vuestro interior, ni os aficionéis a jurar en falso. Todas estas cosas me son aborrecibles —oráculo del Señor. El Señor del universo me dirigió su palabra en estos términos: —Así dice el Señor del universo: Los ayunos del cuarto, quinto, séptimo y décimo mes se convertirán para Judá en días de alegría y regocijo y en festivas solemnidades, siempre que améis la verdad y la paz. Porque así dice el Señor del universo: Afluirán todavía pueblos y gentes de ciudades populosas. Y los habitantes de una ciudad irán a decir a los de la otra: «Vamos a implorar el perdón y la protección del Señor del universo. ¡Yo también voy!». Y serán innumerables los pueblos y naciones poderosas que vendrán a Jerusalén para buscar la protección del Señor del universo e implorar su perdón. Así dice el Señor del universo: —Sucederá en aquellos días que diez hombres procedentes de distintas naciones y lenguas asirán a un judío por la orla del manto y le dirán: «Queremos unirnos a vosotros porque hemos oído que Dios está con vosotros».

ZACARÍAS 8:1-23 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)

El Señor todopoderoso me dio este mensaje: “Esto es lo que yo, el Señor todopoderoso, digo: Siento por Sión grandes celos, celos furiosos. Y he de volver a Jerusalén para vivir allí. Entonces Jerusalén será llamada Ciudad Fiel, y el monte del Señor todopoderoso será llamado Monte Santo. Ancianos y ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, apoyado cada cual en su bastón a causa de su mucha edad. Niños y niñas llenarán las plazas de la ciudad y jugarán en ellas. En aquel tiempo, todo esto parecerá imposible a los ojos de los que queden de mi pueblo; pero a mí no me lo parecerá. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo: Yo libertaré a mi pueblo del poder del país de oriente y del país de occidente, y lo traeré a Jerusalén para que viva allí. Ellos serán entonces mi pueblo y yo seré su Dios, con fidelidad y justicia.” Esto dice el Señor todopoderoso: “Esforzaos, vosotros que en estos días habéis oído las palabras dichas por los profetas, desde el día en que se pusieron los cimientos para la reconstrucción del templo del Señor todopoderoso. Porque hasta estos días no había paga para los hombres ni para las bestias. Y a causa del enemigo, tampoco había paz para los habitantes; y yo había puesto a los unos en contra de los otros. Pero ahora, para los que queden de este pueblo, ya no será como en los primeros días. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo. Porque la paz estará sembrada entre ellos. Las viñas darán su fruto; la tierra, sus productos; y el cielo, su rocío. Y yo daré todo eso en posesión a los que queden de este pueblo. Y así como vosotros, los de Judá y los de Israel, fuisteis maldición entre las demás naciones, así yo ahora os salvaré y haré que seáis bendición. ¡No tengáis miedo! ¡Esforzaos!” Esto dice el Señor todopoderoso: “Yo había decidido castigar a vuestros antepasados cuando me hicisteis enojar, y mantuve mi decisión. Ahora, en cambio, he decidido hacer bien a Jerusalén y a Judá. Por lo tanto, no tengáis miedo. Esto es lo que siempre debéis hacer: Decid siempre la verdad los unos a los otros, juzgad con justicia y procurad la paz en los tribunales; no os hagáis daño unos a otros ni juréis en falso. Porque yo odio todo eso. Yo, el Señor, lo afirmo.” El Señor todopoderoso se dirigió a mí y me dijo: “Los ayunos de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo se convertirán en motivo de alegría, en fiestas felices para los descendientes de Judá. ¡Amad, pues, la verdad y la paz!” Esto dice el Señor todopoderoso: “Todavía han de venir gentes y habitantes de grandes ciudades. Entonces los de una ciudad se dirigirán a los de otra y les dirán: ‘¡Vamos a buscar al Señor todopoderoso y a pedirle que nos bendiga!’ Y los otros les contestarán: ‘¡Nosotros también iremos!’ Y vendrán a Jerusalén muchos pueblos y naciones numerosas, a buscar al Señor todopoderoso y a pedirle que los bendiga. En aquel tiempo, diez extranjeros de las demás naciones agarrarán por la ropa a un judío y le dirán: ‘¡Queremos ir con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros!’ ”

ZACARÍAS 8:1-23 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)

Otra vez vino a mí la palabra del SEÑOR Todopoderoso. Me hizo saber lo siguiente: «Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Siento grandes celos por Sión. Son tantos mis celos por ella que me llenan de furia”. »Así dice el SEÑOR: »“Regresaré a Sión, y habitaré en Jerusalén. Y Jerusalén será conocida como la Ciudad de la Verdad, y el monte del SEÑOR Todopoderoso como el Monte de la Santidad”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Los ancianos y las ancianas volverán a sentarse en las calles de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano debido a su avanzada edad. Los niños y las niñas volverán a jugar en las calles de la ciudad”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Al remanente de este pueblo podrá parecerle imposible en aquellos días, ¿pero también a mí me parecerá imposible?, afirma el SEÑOR Todopoderoso”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Salvaré a mi pueblo de los países de oriente y de occidente. Los haré volver para que vivan en Jerusalén; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, en la verdad y en la justicia”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“¡Cobrad ánimo, vosotros, los que en estos días habéis escuchado las palabras de los profetas, mientras se echan los cimientos para la reconstrucción del templo del SEÑOR Todopoderoso! Porque antes de estos días ni los hombres recibían su jornal ni los animales su alimento. Por culpa del enemigo tampoco los viajeros tenían seguridad, pues yo puse a la humanidad entera en contra de sus semejantes. Pero ya no trataré al remanente de este pueblo como lo hice en el pasado —afirma el SEÑOR Todopoderoso—. Habrá paz cuando se siembre, y las vides darán su fruto; la tierra producirá sus cosechas y el cielo enviará su rocío. Todo esto se lo daré como herencia al remanente de este pueblo. Judá e Israel, ¡no temáis! Vosotros habéis sido entre las naciones objeto de maldición, pero yo os salvaré, y seréis una bendición. ¡Cobrad ánimo!” »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Cuando vuestros antepasados me hicieron enojar, yo decidí destruiros sin ninguna compasión —afirma el SEÑOR Todopoderoso—. Pero ahora he decidido hacerles bien a Jerusalén y a Judá. ¡Así que no tengáis miedo! »”Lo que debéis hacer es hablar verazmente, y juzgar en vuestros tribunales con verdad y justicia. ¡Eso trae la paz! No maquinéis el mal contra vuestro prójimo, ni seáis dados al falso testimonio, porque yo aborrezco todo eso, afirma el SEÑOR”». Vino a mí la palabra del SEÑOR Todopoderoso, y me declaró: «Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Para Judá, los ayunos de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo serán motivo de gozo y de alegría, y de animadas festividades. Amad, pues, la verdad y la paz”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Todavía vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades que irán de una ciudad a otra diciendo a los que allí vivan: ‘¡Vayamos al SEÑOR para buscar su bendición! ¡Busquemos al SEÑOR Todopoderoso! ¡Yo también voy a buscarlo!’ Y muchos pueblos y potentes naciones vendrán a Jerusalén en busca del SEÑOR Todopoderoso y de su bendición”. »Así dice el SEÑOR Todopoderoso: “En aquellos días habrá mucha gente, de todo idioma y de toda nación, que tomará a un judío por el borde de su capa y le dirá: ¡Déjanos acompañarte! ¡Hemos sabido que Dios está con vosotros!”»