SALMOS 58:1-11
SALMOS 58:1-11 La Palabra (versión española) (BLP)
Jueces, ¿en verdad proclamáis la justicia y juzgáis a las personas con rectitud? No; en vuestro interior tramáis el mal y propagáis la violencia en esta tierra. Los malvados desde que nacen están perdidos, los falsos desde su nacimiento se extravían. Es su veneno como el veneno de la serpiente, son como víbora sorda que tapa sus oídos para no oír la voz de los encantadores, ni la del hechicero experto en hechizos. Oh Dios, rompe los dientes de su boca, destroza, Señor, las fauces de estos leones. Que se evaporen como agua que se diluye, que disparen flechas que no puedan clavarse; que sean cual babosa que al andar se deshace, como aborto de mujer que no pudo ver el sol; que antes que vuestras ollas noten el fuego vivo y crepitante, lo apague un vendaval. Se alegrará el justo cuando vea la venganza y bañará sus pies en la sangre del malvado. Y todos dirán: «El justo tiene su premio, hay un Dios que imparte justicia en la tierra».
SALMOS 58:1-11 Reina Valera 2020 (RV2020)
Jueces, ¿en verdad proclamáis la justicia y juzgáis a las personas con rectitud? Antes bien, en el corazón maquináis la maldad; hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron y hablaban mentira desde que nacieron. Veneno tienen, como veneno de serpiente; son como la víbora sorda que cierra su oído, que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que sea el encantador. Quiebra, Dios, sus dientes en sus bocas; quiebra, Señor, las muelas de los leoncillos. Que se diluyan como agua que se evapora; cuando disparen sus saetas, que se rompan en pedazos. Que se disuelvan cual babosa al caminar; como el que nace muerto, no vean el sol. Antes que sus ollas sientan la llama de los espinos, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad. Se alegrará el justo cuando vea la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío. Entonces se dirá: «Ciertamente, hay galardón para el justo; en verdad, hay un Dios que juzga en la tierra».
SALMOS 58:1-11 La Palabra (versión española) (BLP)
Jueces, ¿en verdad proclamáis la justicia y juzgáis a las personas con rectitud? No; en vuestro interior tramáis el mal y propagáis la violencia en esta tierra. Los malvados desde que nacen están perdidos, los falsos desde su nacimiento se extravían. Es su veneno como el veneno de la serpiente, son como víbora sorda que tapa sus oídos para no oír la voz de los encantadores, ni la del hechicero experto en hechizos. Oh Dios, rompe los dientes de su boca, destroza, Señor, las fauces de estos leones. Que se evaporen como agua que se diluye, que disparen flechas que no puedan clavarse; que sean cual babosa que al andar se deshace, como aborto de mujer que no pudo ver el sol; que antes que vuestras ollas noten el fuego vivo y crepitante, lo apague un vendaval. Se alegrará el justo cuando vea la venganza y bañará sus pies en la sangre del malvado. Y todos dirán: «El justo tiene su premio, hay un Dios que imparte justicia en la tierra».
SALMOS 58:1-11 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
¿Acaso vosotros, gobernantes, actuáis con justicia, y juzgáis con rectitud a los seres humanos? Al contrario, con la mente tramáis injusticia, y la violencia de vuestras manos se desata en el país. Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. Su veneno es como el de las serpientes, como el de una cobra que se hace la sorda para no escuchar la música del mago, del diestro en encantamientos. Rómpeles, oh Dios, los dientes; ¡arráncales, SEÑOR, los colmillos a esos leones! Que se escurran, como el agua entre los dedos; que se rompan sus flechas al tensar el arco. Que se disuelvan, como babosa rastrera; que no vean la luz, cual si fueran abortos. Que, sin darse cuenta, ardan como espinos; que el viento los arrastre, estén verdes o secos. Se alegrará el justo al ver la venganza, al empapar sus pies en la sangre del impío. Dirá entonces la gente: «Ciertamente los justos son recompensados; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra».