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SALMOS 109:16-31

SALMOS 109:16-31 Reina Valera 2020 (RV2020)

por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso, al quebrantado de corazón, para darle muerte. Amó la maldición, y esta le sobrevino; no quiso la bendición, ¡y ella se alejó de él! Se vistió de maldición como de su vestido; entró como agua en su interior y como aceite en sus huesos. Séale como vestido con que se cubra y en lugar de cinto con que se ciña siempre. Sea este el pago de parte del Señor a los que me calumnian y a los que hablan mal contra mi alma. Y tú, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena, porque yo estoy afligido y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí. Me voy como la sombra cuando declina; ¡soy sacudido como una langosta! Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno y mi cuerpo languidece por falta de alimento. Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban y, en son de burla, meneaban su cabeza. ¡Ayúdame, Señor, Dios mío! ¡Sálvame conforme a tu misericordia! Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Señor, has hecho esto. Maldigan ellos, ¡pero bendice tú! Levántense, pero sean avergonzados, y que se regocije tu siervo. Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; ¡sean cubiertos de confusión como con manto! Yo alabaré al Señor en gran manera con mi boca; en medio de la muchedumbre lo alabaré, porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que lo juzgan.

SALMOS 109:16-31 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)

Por cuanto se olvidó de hacer el bien, y persiguió hasta la muerte a pobres, afligidos y menesterosos, y porque le encantaba maldecir, ¡que caiga sobre él la maldición! Por cuanto no se complacía en bendecir, ¡que se aleje de él la bendición! Por cuanto se cubrió de maldición como quien se pone un vestido, ¡que esta se filtre en su cuerpo como el agua!, ¡que penetre en sus huesos como el aceite! ¡Que lo envuelva como un manto! ¡Que lo apriete en todo tiempo como un cinto! ¡Que así les pague el SEÑOR a mis acusadores, a los que me calumnian! Pero tú, SEÑOR Soberano, trátame bien por causa de tu nombre; líbrame por tu bondad y gran amor. Ciertamente soy pobre y estoy necesitado; profundamente herido está mi corazón. Me voy desvaneciendo como sombra vespertina; se desprenden de mí como de una langosta. De tanto ayunar me tiemblan las rodillas; la piel se me pega a los huesos. Soy para ellos motivo de burla; me ven, y menean la cabeza. SEÑOR mi Dios, ¡ayúdame!; por tu gran amor, ¡sálvame! Que sepan que esta es tu mano; que tú mismo, SEÑOR, lo has hecho. ¿Qué importa que ellos me maldigan? ¡Bendíceme tú! Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados; en cambio, este siervo tuyo se alegrará. ¡Queden mis acusadores cubiertos de deshonra, envueltos en un manto de vergüenza! Por mi parte, daré muchas gracias al SEÑOR; lo alabaré entre una gran muchedumbre. Porque él aboga por el necesitado para salvarlo de quienes lo condenan.