PROVERBIOS 22:1-6
PROVERBIOS 22:1-6 Reina Valera 2020 (RV2020)
Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama vale más que la plata y el oro. El rico y el pobre tienen en común que a ambos los hizo el Señor. El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño. Riquezas, honor y vida son el premio de la humildad y del temor del Señor. Espinos y trampas hay en el camino del perverso; el que a sí mismo se guarda se alejará de ellos. Instruye al niño en su camino, y aunque llegue a anciano no se apartará de él.
PROVERBIOS 22:1-6 La Palabra (versión española) (BLP)
Más vale fama que grandes riquezas; mejor que oro y plata, la buena estima. En una cosa coinciden el rico y el pobre: a ambos los hizo el Señor. El prudente ve el peligro y se esconde, los incautos se arriesgan y lo pagan. Humildad y respeto al Señor traen riqueza, vida y honor. Espinos y trampas en la senda del perverso, quien cuida su vida se aleja de ellos. Enseña al muchacho al comienzo de su camino y ni de viejo se apartará de él.
PROVERBIOS 22:1-6 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)
Vale más tener buena fama y reputación, que abundancia de oro y plata. El rico y el pobre tienen algo en común: a ambos los ha creado el Señor. El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño. La humildad y la reverencia al Señor traen como premio riquezas, honores y vida. El camino del malvado está lleno de trampas; pero el que tiene cuidado de su propia vida, las evita. Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará.
PROVERBIOS 22:1-6 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
Vale más la buena fama que las muchas riquezas, y más que oro y plata, la buena reputación. El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el SEÑOR. El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Recompensa de la humildad y del temor del SEÑOR son las riquezas, la honra y la vida. Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.