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MIQUEAS 3:1-12

MIQUEAS 3:1-12 Reina Valera 2020 (RV2020)

Después dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: ¿No os concierne a vosotros saber lo que es justo? Pero vosotros aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, le quitáis a la gente la piel y la carne de encima de sus huesos; asimismo coméis la carne de mi pueblo, arrancáis la piel de sobre ellos, les quebráis los huesos y los despedazáis como para el caldero, como si fuera carne en la olla. Un día clamaréis al Señor, pero él no os responderá, antes esconderá de vosotros su rostro en ese tiempo, por cuanto hicisteis obras malvadas. Así ha dicho el Señor acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, y claman: «¡Paz!», cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer le declaran la guerra: Por eso, la profecía se os convertirá en noche, y oscuridad el adivinar. Sobre los profetas se pondrá el sol, el día se oscurecerá sobre ellos. Serán avergonzados los profetas y se confundirán los adivinos. Todos ellos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios. Mas yo estoy lleno del poder del espíritu del Señor, de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión y a Israel su pecado. Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio y pervertís todo derecho, que edificáis a Sion con sangre y a Jerusalén con injusticia. Sus jefes se dejan sobornar, sus sacerdotes predican a sueldo, sus profetas adivinan por dinero, y se apoyan en el Señor cuando dicen: «¿No está el Señor entre nosotros? No vendrá sobre nosotros ningún mal». Por eso, a causa de vosotros, Sion será un campo arado, Jerusalén se convertirá en montones de ruinas y el monte del templo se cubrirá de bosque.

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MIQUEAS 3:1-12 La Palabra (versión española) (BLP)

Yo digo: Escuchadme, jefes de Jacob, oídme, dirigentes de Israel: ¿No os corresponde a vosotros ocuparos del derecho? Odiáis el bien y amáis el mal, arrancáis la piel a la gente y dejáis sus huesos al desnudo. Esos que comen la carne de mi pueblo, le arrancan la piel y quiebran sus huesos, cortan su carne en pedazos para echarlos a la olla o la caldera, cuando griten al Señor, no tendrán respuesta alguna. El Señor les ocultará su rostro a causa de sus malas acciones. Así dice el Señor contra los profetas que extravían a mi pueblo: Mientras tienen algo que comer, proclaman: «Todo es paz», pero declaran una guerra santa a quien se niega a llenarles la boca. Por eso se abatirá sobre vosotros una noche sin visiones, una oscuridad sin predicciones; se ocultará el sol para esos profetas, el día se les convertirá en tinieblas. Avergonzados y ruborizados, videntes y adivinos taparán su rostro al no tener respuesta de Dios. Pero yo estoy lleno de valor, de espíritu divino, justicia y fortaleza, para reprochar a Jacob sus crímenes y sus pecados a Israel. Escuchad esto, jefes de Jacob, oíd, gobernantes de Israel, los que detestáis la justicia y violáis todo derecho, construyendo a Sion con sangre y a Jerusalén a fuerza de delitos. Sus jueces juzgan por soborno, sus sacerdotes predican a sueldo y sus profetas vaticinan por dinero. Pero aún se apoyan en el Señor y dicen: «¿Acaso no está el Señor con nosotros? ¡No nos alcanzará la desgracia!». Pues bien, por vuestra culpa Sion será arada como un campo, Jerusalén terminará en montón de piedras y el monte del Templo en cerro de espinos.

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MIQUEAS 3:1-12 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)

Escuchad ahora, gobernantes y jefes de Israel, ¿acaso no os corresponde a vosotros saber lo que es la justicia? En cambio, odiáis el bien y amáis el mal; despellejáis a mi pueblo y le dejáis los huesos pelados. Os coméis vivo a mi pueblo; le arrancáis la piel y le rompéis los huesos; lo tratáis como si fuera carne de olla. Un día llamaréis al Señor, pero él no os contestará. En aquel tiempo se esconderá de vosotros por las maldades que habéis cometido. Mi pueblo sigue caminos equivocados por culpa de los profetas que lo engañan, que anuncian paz a quienes les dan de comer pero declaran la guerra a quienes no les llenan la boca. El Señor dice a esos profetas: “No volveréis a tener visiones proféticas en la noche ni a predecir el futuro en la oscuridad.” El sol se pondrá para esos profetas y el día se les oscurecerá. Esos videntes y adivinos harán el mayor de los ridículos. Todos ellos se taparán la barba al no recibir respuesta de Dios. En cambio, a mí, el espíritu del Señor me llena de fuerza, justicia y valor para echar en cara a Israel su rebeldía y su pecado. Escuchad esto ahora, gobernantes y jefes de Israel, vosotros que odiáis la justicia y torcéis el derecho, que construís Jerusalén, la ciudad del monte Sión, sobre la base del crimen y la injusticia. Los jueces de la ciudad se dejan sobornar, los sacerdotes enseñan solo por dinero y los profetas venden sus predicciones, alegando que el Señor los apoya y diciendo: “El Señor está con nosotros; nada malo nos puede suceder.” Por tanto, por culpa vuestra, Jerusalén, la ciudad del monte Sión, quedará convertida en barbecho, en un montón de ruinas, y el monte del templo se cubrirá de maleza.

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MIQUEAS 3:1-12 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)

Entonces dije: «Escuchad, gobernantes de Jacob, autoridades del pueblo de Israel: ¿Acaso no os corresponde a vosotros conocer el derecho? Vosotros odiáis el bien y amáis el mal; a mi pueblo le arrancáis la piel del cuerpo y la carne de los huesos; vosotros devoráis a mi pueblo, le arrancáis la piel, le rompéis los huesos; lo descuartizáis como carne para la olla, como carne para el horno». Entonces le pedirán auxilio al SEÑOR, pero él no les responderá; esconderá de ellos su rostro porque hicieron lo malo. Esto es lo que dice el SEÑOR contra vosotros, profetas que descarriáis a mi pueblo: «Con el estómago lleno, invitan a la paz; con el vientre vacío, declaran la guerra. Por tanto, tendréis noches sin visiones, oscuridad sin presagios». El sol se ocultará de estos profetas; ¡el día se les volverá tinieblas! Los videntes quedarán en vergüenza; los adivinos serán humillados. Dios les tapará la boca, pues no les dará respuesta. Yo, en cambio, estoy lleno de poder, lleno del Espíritu del SEÑOR, y lleno de justicia y de fuerza, para echarle en cara a Jacob su delito; para reprocharle a Israel su pecado. Escuchad esto vosotros, gobernantes del pueblo de Jacob, y autoridades del reino de Israel, que abomináis la justicia y torcéis el derecho, que edificáis a Sión con sangre y a Jerusalén con injusticia. Sus gobernantes juzgan por soborno, sus sacerdotes instruyen por paga, y sus profetas predicen por dinero; para colmo, se apoyan en el SEÑOR, diciendo: «¿No está el SEÑOR entre nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!» Por lo tanto, por culpa vuestra Sión será como un campo arado; Jerusalén quedará en ruinas, y el monte del templo se volverá un matorral.

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