JUECES 15:7-17
JUECES 15:7-17 Reina Valera 2020 (RV2020)
Entonces Sansón les dijo: —¿Esto es lo que teníais que hacer? Pues yo no descansaré hasta que me haya vengado de vosotros. Y los hirió de muerte e hizo estragos entre ellos. Después se marchó y fue a vivir a la cueva de la peña de Etam. Los filisteos subieron, acamparon en Judá y se extendieron por Lehi. Los de Judá les preguntaron: —¿Por qué habéis subido contra nosotros? Ellos respondieron: —Hemos venido a apresar a Sansón, para hacerle como él nos ha hecho. Al oír esto, vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: —¿No sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué nos has hecho esto? Él les respondió: —Yo les he hecho como ellos me hicieron. Entonces los de Judá le dijeron: —Nosotros hemos venido a prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Sansón les respondió: —Juradme que vosotros no me mataréis. Ellos le respondieron: —No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos, pero no te mataremos. Lo ataron luego con dos cuerdas nuevas y lo hicieron salir de la peña. Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron a su encuentro con gritos de victoria; pero el espíritu del Señor descendió sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. Entonces Sansón cantó: «Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres». Al terminar de decir esto, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.
JUECES 15:7-17 La Palabra (versión española) (BLP)
Sansón les dijo: —¿Con que así os portáis? Pues no he de parar hasta vengarme de vosotros. Y les fue asestando golpe tras golpe hasta causarles un gran estrago. Después bajó a la cueva de la peña de Etán y se quedó allí. Los filisteos acamparon en territorio de Judá e hicieron una incursión por los alrededores de Lejí. Les dijeron los hombres de Judá: —¿Por qué habéis subido a luchar contra nosotros? Respondieron: —Hemos venido para capturar a Sansón y devolverle con creces lo que nos ha hecho. Tres mil hombres de Judá bajaron a la gruta de la peña de Etán y dijeron a Sansón: —¿No sabes que somos vasallos de los filisteos? ¡Vaya faena que nos has hecho! Sansón les respondió: —Yo los he tratado como ellos me han tratado a mí. Ellos le dijeron: —Hemos bajado para amarrarte y entregarte a los filisteos. Sansón les dijo: —Juradme que no me vais a matar vosotros mismos. Le respondieron: —No; solo queremos amarrarte y entregarte a ellos; pero nosotros no te mataremos. Lo amarraron, pues, con dos cordeles nuevos y lo sacaron de la cueva. Cuando llegó a Lejí, los filisteos salieron a su encuentro con gritos de triunfo. Pero entonces, el espíritu del Señor invadió a Sansón, los cordeles que sujetaban sus brazos no ofrecieron mayor resistencia que la de hilos quemados por el fuego y las ligaduras se deshicieron en sus manos. Agarró una quijada de asno todavía fresca que vio a mano, mató con ella a mil hombres y dijo: «Con quijada de jumento bien que los amontoné; con quijada de jumento, mil hombres maté». Cuando terminó de hablar, se deshizo de la quijada; por eso se llama aquel lugar Ramat Lejí («Alto de la Quijada»).
JUECES 15:7-17 Dios Habla Hoy Versión Española (DHHE)
Entonces Sansón dijo: –Ya que os portáis de esa manera, ¡juro que no descansaré hasta haberme vengado de vosotros! Y los atacó con tal furia que no les dejó hueso sano. Después se fue a vivir a la cueva que está en la peña de Etam. Los filisteos vinieron y acamparon en Judá, extendiéndose hasta Lehi, y los de Judá les preguntaron: –¿Por qué habéis venido a pelear contra nosotros? Ellos contestaron: –Hemos venido a capturar a Sansón, para que pague lo que nos ha hecho. Al oir esto, tres mil hombres de la tribu de Judá fueron a la cueva de la peña de Etam y dijeron a Sansón: –¿No sabes que los filisteos son más fuertes que nosotros? ¿Por qué nos has puesto en esta situación? Sansón les contestó: –Yo no he hecho más que pagarles con la misma moneda. Entonces ellos le dijeron: –Pues nosotros hemos venido a capturarte para entregarte a los filisteos. Sansón respondió: –Juradme que no me mataréis vosotros mismos. Ellos le aseguraron: –No, no te mataremos. Solo queremos capturarte y entregarte a los filisteos. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de su escondite. Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron a su encuentro, gritando de alegría. Pero el espíritu del Señor se apoderó de Sansón, que rompió las sogas que le sujetaban los brazos y las manos, como si fueran cordeles de lino quemados; luego tomó una quijada de asno que había por allí y que aún no estaba reseca, y con ella mató a mil filisteos. Después dijo: “Con la quijada de un asno hice uno y dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres.” Después arrojó la quijada, y por eso aquel lugar se llama Ramat-lehi.
JUECES 15:7-17 Nueva Versión Internacional - Castellano (NVI)
Pero Sansón les dijo: «Puesto que actuasteis de esa manera, ¡no pararé hasta que me haya vengado de vosotros!» Y los atacó tan furiosamente que causó entre ellos una tremenda masacre. Luego se fue a vivir a una cueva, que está en la peña de Etam. Los filisteos subieron y acamparon en Judá, incursionando cerca de Lejí. Los hombres de Judá preguntaron: ―¿Por qué habéis venido a luchar contra nosotros? ―Hemos venido a tomar prisionero a Sansón —les respondieron—, para hacerle lo mismo que nos hizo a nosotros. Entonces tres mil hombres de Judá descendieron a la cueva en la peña de Etam y le dijeron a Sansón: ―¿No te das cuenta de que los filisteos nos gobiernan? ¿Por qué nos haces esto? ―Simplemente les he hecho lo que ellos me hicieron a mí —contestó él. Ellos le dijeron: ―Hemos venido a atarte, para entregarte en manos de los filisteos. ―Juradme que no me mataréis vosotros mismos —dijo Sansón. ―De acuerdo —respondieron ellos—. Solo te ataremos y te entregaremos en sus manos. No te mataremos. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la peña. Cuando se acercaba a Lejí, los filisteos salieron a su encuentro con gritos de victoria. En ese momento el Espíritu del SEÑOR vino sobre él con poder, y las sogas que ataban sus brazos se volvieron como fibra de lino quemada, y las ataduras de sus manos se deshicieron. Al encontrar una quijada de burro que todavía estaba fresca, la agarró y con ella mató a mil hombres. Entonces dijo Sansón: «Con la quijada de un asno los he amontonado. Con una quijada de asno he matado a mil hombres». Cuando terminó de hablar, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat Lejí.